Se despidió ásperamente, dejando caer un carraspeo y a la vez,la maleta en el suelo. Pero si ahora me relajo, no cambia nada. Nada puede hacerme dudar, todo tiene el enfoque correcto, en automático. No hay rencor, no hay amor, no hay nada. No me alteras cuando me miras, no me altero cuando no me llamas. Mientras el tiempo repiquetea en el reloj, yo lo gasto conmigo. No necesito ningún tipo de organismo para sobrevivir, no soy un corazón que necesita urgentemente un marcapasos. Soy yo,entera. Estoy echa de un plástico duro y,como bien sabemos,las muñecas no lloran.
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